Carta abierta a Don José Mª Iñigo.

Estimado Sr. Iñigo:

Radio Nacional me ha dado esta mañana (9 de Abril) la alegría de ratificar mi convicción de que se está gestando el renacimiento del Vinilo; para los más jóvenes, se trata del viejo LP (Long Play: el padre de todos los formatos musicales, nunca superado en calidad sonora. Soporte, don José Mª, del que carece usted de información actualizada y es por ello que se atreve a calificar dicho medio como “trasto viejo”, ya en desuso gracias a la tecnología moderna..” Nada más lejos de la verdadera situación de dicho soporte que, en estos momentos, goza de una salud incomparable; jamás se ha “sentido” mejor, para fortuna de los incontables entusiastas que, sin desmayo, seguimos fieles al mismo. Su producción ha permanecido aletargada durante años, si bien no llegó nunca a desaparecer. Refugiado en sí mismo, en los cientos de millones producidos a lo largo de más de medio siglo, el vinilo ha resistido sin apuros, el invierno digital que se le vino encima y ahora vuelve o como se dice ahora, se hace “visible”, en ese puesto, el suyo, el que ha ocupado desde su aparición. Como fuente de reproducción musical, el vinilo, Sr. Iñigo, es hoy por hoy, la respuesta musical más concluyente en audio.

Muchos lustros con sus aguas y sus modas han pasado desde el feliz encuentro del vinilo con el microsurco en cuyas inverosímiles estrecheces latía la Alta Fidelidad que en lo sucesivo, bautizaría la música grabada; maravilloso logro que no hubiera sido posible sin el concurso de aquellos viejos, –pero no “trastos”– giradiscos mencionados en su charla: Vieta, Lenco, a los que habría que añadir, por lo menos, los nombres de Thorens, Garrad, EMT o Dual. A finales de los 60 del pasado siglo, salvo quizá, por algún retoque en los procesos de grabación, el vinilo había llegado al cenit de su desarrollo, albergando en su interior mucha más música de la que aquellos veteranos mencionados, podían extraer.

En la actualidad y como es obvio, todos los procesos industriales están asociados a las nuevas tecnologías y no iba a ser excepción la fabricación de los modernos giradiscos o platos, como han venido en llamarse, siendo los avances logrados, inimaginables hace solo una década. Y el vinilo, su interior pletórico de música, la va entregando enriquecida con nuevos matices… como obediente a la creciente sensibilidad de las sutiles cápsulas y brazos instalados en estas últimas generaciones de giradiscos; amén de las innovaciones que incorporan los mismos. La extraordinaria riqueza tonal y la dinámica que estos ingenios musicales son capaces de extraer del vinilo, lleva a imaginar que estas nuevas tecnologías, cualesquiera sus aplicaciones, no son sino una nueva identidad que el Arte adopta para insistir en su discurso sobre armonía, concordia; en suma… PAZ.
En cuanto a ese “cri cri cri” … que levanta esos vapores de nostalgia en su amigo, el Sr. Pardo, nada tiene que ver con el vinilo ni con estas modernas máquinas; algunas de ellas, de diseño futurista. Aquellos ruidos de antaño –particularmente detestables- todos, han sido sustituidos por un silencio total, absoluto. Ese “cri cri” no es “wow,rumble o flutter” sino polvo incrustado en el alma del vinilo, su microsurco; una clara consecuencia de una manipulación descuidada. El vinilo requiere ser tratado con el cuidado que merece lo valioso. En su caso, se hace preciso no tocar su superficie con los dedos y cuando no se use, debe estar siempre, protegido por sus dos fundas, colocado en posición vertical y guardado, preferentemente, en un lugar cerrado, un armario, por ejemplo; ni más ni menos, lo que debemos hacer con un CD. Si ese “cri cri cri” se ha enseñoreado de esa colección de nada menos, 80.000 volúmenes, que dice poseer el Sr. Pardo, mucho me temo que su nostalgia le lleve a las lágrimas cuando se de cuenta del penoso sonido de sus discos… ¿Duración de un vinilo? bien cuidado y salvo accidente, indefinida. (Mis últimas adquisiciones, 2ª mano: Jazz (monoaural), editado 1.966, 0 cri cri. Música popular francesa, 1.968, 0 cri cri. Música popular cubana, 1.973, 1-2 cri cri.

Componen una larga lista los nombres de los modernos giradiscos que pueden encontrarse en el mercado; marcas que surgen a partir de finales de los 80 o más recientemente; entre ellos, se reconocen nombres cuyas creaciones responden a idénticos criterios de precisión y modernidad. Son estos fabricantes, por citar algunos: Clearaudio, Linn, Basis, SME, Micro Seiki, Simon Yorke, TNT, Rega…. A estos fabricantes y a otros muchos, habría que añadir los dedicados en exclusiva a la producción de componentes, esencialmente, brazos y cápsulas de una precisión sin precedentes. Marcas tales como: Lyra, Ortofon, Benz Micro, Grado, Van den Hul, Sumiko, Ikeda, Shure, Fidelity Research, Da Vinci, Tri Planar, Technics, Morch, Thorens, Clearaudio …

¡Anímese Sr. Iñigo y redescubra el vinilo! Llegará a preguntarse si en el interior de uno de estos discos quedará aún mucha música por descubrir…

Reciba un cordial saludo,

José Molina Arocas.
Abril, 2013

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